No se trata de buscar mágicas deidades que eliminen nuestro cuestionamiento natural, ni de cerrarse a una realidad material y simple de fenómenos medidos y escasamente predecibles.
No se puede rechazar ningún punto de vista. Puedes estudiar el movimiento macroscópico de los cuerpos a través de la física, pero no puedes negar que existe un comportamiento microscópico, químico, matemático, etc asociado que describes mediante el uso de un lenguaje estudiado anteriormente.
En una realidad totalmente relativa en la que algo tan básico y asumible como el paso del tiempo es tan solo una creación de tu cerebro, no puedes dogmatizar absolutamente nada.
Dudo que la ciencia consiga definir correctamente la realidad ningún día si no acepta que la realidad va mucho más allá del plano que se puede observar según los medios actuales.
Cuando no se podía observar la curvatura de la Tierra, asumimos que era plana, cuando el humano miró las estrellas y apreció una cúpula fija asumió que el Universo era geocéntrico, cuando algo no se pudo explicar, se asumió que alguna personalidad omnipotente manejaba los hilos del fenómeno natural en cuestión, y hoy día, al no poder observar las energías que fluyen entre los seres vivos, asumimos de manera simplista que tan solo existe un plano de raciocinio liso y medible, hasta que de nuevo avancemos y podamos medir un nuevo plano, y surja un nuevo grupo de mentes estáticas.
Al final el problema con las religiones y con la ciencia dogmatizada es exactamente el mismo, la comodidad de asumir una realidad conocida y estática es mucho más sencilla (y cobarde), que enfrentarse a la posibilidad de un universo cambiante y desconocido donde todo se puede desdoblar y girar en dimensiones desconocidas e inimaginables.
El gran problema no es la existencia de preguntas, aunque pueda sonar catastrófico, el problema del humano es cuando encuentra respuestas, debido a que su imaginación infinita le permite justificar sólidamente cualquier pensamiento que pueda llevar a cabo, sea más o menos incorrecto.
La naturaleza del humano, su poder, es, precisamente, el cuestionamiento, la duda, la creación de preguntas.
La pregunta es el ejercicio, la misión, la vida; la duda que nunca acaba, y matar ese cuestionamiento es acabar con el humano.
Cuando nos ofrecen una respuesta que, nos agrade o no, aceptamos sin más, matamos la curiosidad que ningún humano debería abandonar nunca. Una vez que tenemos la respuesta, la pregunta pierde su sentido, y el cuestionamiento se para.
El hecho de creer saber lo que habrá tras la muerte no es más que un bloqueo hacia la vida misma. El humano no necesita la fe, no necesita creer en cosas, necesita la pregunta, la duda constante es la única manera de avanzar sin límites, pues una utopía no es un objetivo inalcanzable y fantasioso, una utopía es un camino de desarrollo sin final, y eso es lo que nos caracteriza a los humanos, la capacidad de caminar y desarrollarse hasta que la muerte nos muestre el siguiente plano.
No acepten verdades, pues aunque su imaginación pueda engañarles, nada puede ser dogma en un universo relativo, nuestra visión cambia con los nuevos conocimientos, hoy se sabe que las realidades alternativas en este mismo lugar y momento podrían ser infinitas, que existen universos donde las leyes físicas sencillamente son diferentes, y resumimos la majestuosidad de este caos hermoso en "loops" basados en ideas que ni siquiera hemos procesado, que simplemente se instauran en nuestra mente heredadas de un conocimiento colectivo que se sigue por inercia.
Aprender a ser libre consiste en ser capaz de aceptar que, muy probablemente, prácticamente todo lo que sabes sea mentira, o tan solo algo poco parecido a la realidad.
No es volverse loco aceptar que no sabemos nada, el loco es el que crea que su percepción es la correcta de entre las 7 mil millones de percepciones (solo contando a la raza humana) que existen.
Es un síntoma de enfermedad, aunque no se acepte socialmente, desde mi punto de vista, creer que nuestra conciencia nos hace ser infalibles, cuando ni si quiera nos preocupamos por conocer cómo es la conciencia de las demás razas animales que existen en nuestro planeta, cuando, incluso dentro de nuestra especie, negamos el derecho a la vida a individuos que no se adaptan al sistema moral que algunos muchos compartimos.
Me da miedo esta sociedad porque no es capaz de apreciar la belleza natural que posee, la infinidad de conocimiento que podría adquirir cada ser humano a lo largo de una vida completa, la cantidad de matices, de vibraciones, de ondas y sensaciones a las que podemos exponernos y saborear, y en contraste, cuanto resumimos una existencia tan poderosa como la nuestra en forma de rutinas, monotonía y aburrimiento vital.
Una persona a la que le incomoda el silencio está enferma, no es algo malo, es una persona bloqueada que debe ser ayudada si no es capaz de "despertar" por si misma. Una persona a la que le incomoda el silencio le aburre quedarse a solas consigo mismo y sus pensamientos, le aterra eso pues cuando estamos en silencio el cerebro comienza a plantearse cosas que el frenesí de estímulos contemporáneo nos impide pronunciar, no nos incomoda el silencio, nos incomoda el cambio, nos aterran las nuevas ideas, nos aterra darnos cuenta de que estamos equivocados, y eso tan solo nos condena a una vida lisa comparable a un programa informático en bucle que jamás evoluciona.
La vida es increíble, las emociones son algo majestuoso, el conocer que un conjunto de reacciones electro-químicas crean el universo que percibimos es algo mágico, "la realidad está constituida por átomos y vacío", lo demás es opinión, y hasta lo primero posiblemente sea cuestionable.
Esta es mi oda a la duda, y este es mi homenaje a las personas inseguras, pues desde nuestra duda constante y nuestro cuestionamiento del todo, nuestra certeza de nada y nuestra incapacidad para imponer las reflexiones propias, somos los más cercanos a una verdad inalcanzable, o al menos los más preparados para enfrentarnos a las nuevas ideas. Las personas inseguras han sido engañadas y colocadas como personas defectuosas que deberían adaptarse, lo que no saben los que creen saber cosas, es que nosotros aceptamos la certeza de que no puedes dogmatizar una realidad relativa.
Sapere aude.
(ilustrado con tomates)

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