martes, 29 de noviembre de 2022

Hipótesis Absurda Nº2: "Francisco Franco; gran dictador, ecólogo funesto"

HIPÓTESIS ABSURDA Nº2:

"Francisco Franco; gran dictador, ecólogo funesto"


Desde los anales de la historia, grandes figuras humanas han infectado los libros de historia con sus desventuras y tropiezos.

No pocos son los hombres, pero si pocas son las mujeres (por imposición social y supuestamente biológica, en un baile totalmente desequilibrado hacia el primer danzante), que han tenido un momento de beata iluminación que no les llevo a otra decisión menos acertada que la de vomitar su inestabilidad y su inmadurez emocional sobre el resto de la población, la cual, atontada y adormecida, agachaba la cabeza y acataba con solemne tontería los mandatos de aquel que se subía sobre un taburete y gritaba algo lo suficientemente alto (tanto en altura como en volúmen), como para que el o la oyente no tuviera el tiempo necesario para elaborar una respuesta convincente a tal patética escena y, convencido por la incapacidad propia de rebatir lo irrebatible bajo fallacia absoluta absurde, cayera en silencio permisivo.

 Uno de estos absurdos personajes fue el general, dictador y español, Francisco Franco Bahamonde, hoy, por suerte,  ex – caudillo y ex – gallego del reino castellano.

Este llamativo personaje de voz afilada y de altura justa y necesaria, es uno de los agentes del mal más destacables de la historia de la humanidad. Con sus escasos ciento sesenta y tres centímetros de altura, consiguió subirse al taburete político desde el taburete militar e imponer las peores de sus ineficiencias emocionales sobre todo un país. Este pequeño e inestable personaje, se convirtió en uno de los bellacos más destacables y exitosos de la historia.

Otros de su mismo oficio cayeron en deshonra y/o muerte, antes de completar su misión de auto-regulación hormonal a costa de masas considerables de colectivos humanos, demostrando su incapacidad para ser consagrados en el tablón de la fama de la maldad humana.

Hitler se suicidó (supuestamente) de manera indecente y deshonrosa, antes de completar su auto-denominada “limpieza racial”, Tomás de Torquemada no consiguió evangelizar el planeta con su perversidad divina (aunque casi), Pol Pot falleció en pleno rapto de sus excompañeros de guerrilla, y la lista sigue...

Bien sabido es por el lector que, por mucho daño que cualquier actor de la oscuridad cause sobre el planeta, el éxito en la vileza acometida se puede asegurar cuando, aún con su misión ajusticiadora inacabada, blancas sábanas rodean su cuerpo y mullidas almohadas permiten descansar en paz a su depravada cabeza en el momento del hundimiento hacia los habernos, como fue el caso del exitoso dictador, comúnmente conocido como Franco.

Sin embargo, la intención del presente ensayo no es la de penetrar en los factores político-sociales que rodeasen a este personaje ni analizar su fallido perfil psicológico, sino el de llevar a cabo una inflexión sobre una faceta en la que demostró una incompetencia de magnitud comparable (y signo contrario) a la aptitud que demostró como dictador del Estado español.

 

Y es que, con igual objetividad con la que acarreábamos el argumentario anterior,, concluimos tras larga reflexión que, el General Francisco Franco fue uno de los ambientólogos más incompetentes habidos y por haber.

 

Hitos ecológicos marcan en el paisaje español la increíble ineptitud de este personaje; su extraña afición a las repoblaciones con eucaliptos invasores, su amor por los pantanos y embalses, sus industrias altamente contaminantes situadas cerca de núcleos urbanos y/o reservas naturales, la contaminación de las rías gallegas gracias a sus estupendamente olorosas fábricas de celulosa, y demás memeces llevadas a cabo que, por suerte, fueron transformadas con la llegada de los peligrosos ecologistas, y que hoy conocemos gracias al trabajo de investigaciones como la del historiador Pablo Corral-Broto (¿ Una sociedad ambiental ? : historia de los conflictos ambientales bajo la dictadura franquista en Aragón (1939-1979)).

 

Sin embargo, cabe destacar, que la ineptitud científica del personaje en cuestión, suma puntos a su capacidad destructora, situando al país conocido como España entre los grandes países contaminantes y causantes del Cambio Climático, tendencia mantenida hoy en día por los herederos de su malévola misión, los cuales, exitosamente, ahora desde la careta de la democracia, continúan con la perversa labor de su maestro.






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