jueves, 18 de mayo de 2023

Guerra de Ucrania y Teoría General de Sistemas

 

La Guerra de Ucrania:

Complejidad, Desarrollo Sostenible y Educación

 

Hace ya alrededor de 10 años, el pueblo Ucraniano se subleva contra el presidente pro-Rusia Viktor Yanukóvich, en un movimiento masivo que se conoció como Euromaidán.

El pueblo consiguió algo parecido a una victoria cuando el presidente fue destituido y se convocaron elecciones, tras las que el pro-Europa Petro Poroshenko, fue elegido en votación democrática.

Pero la política internacional es un juego de mesa en el que las reglas se respetan solo cuando nos favorecen. Tras el retrato de una importante sublevación popular, se escondía el juego que suele preceder a las guerras; invasión por intereses económicos, una pelea por controlar los recursos y una imagen pública alterada y confusa debido al “equipismo” periodístico.

La complejidad implícita del conflicto nos hace difícil su comprensión, y facilita la manipulación de la opinión pública, que genera un ambiente bélico en el que se favorece un paradigma “buenos y malos”, “nosotros contra ellos”, que deshumaniza el conflicto y nos priva de la autocrítica necesaria que deberíamos llevar a cabo como europeos y miembros de la OTAN, nos desvía del reflexionar sobre el origen de los conflictos bélicos, sobre la rentabilidad que estas tienen en términos capitalistas.

Si estudiamos el discurso en medios rusos y europeos, nos damos cuenta de que el paradigma creado es similar, una narrativa para aumentar la brecha entre las ciudadanas y los ciudadanos de ambos territorios, para justificar que cada bando merece ser el liberador de Ucrania y la Península de Crimea, mientras que son las personas de estas zonas las que se ven desabastecidas, perseguidas por ley al defender su postura contraria a la guerra, las que observan como las opciones políticas radicalizadas aprovechan la situación para su alzamiento y finalmente, las que sufren la incapacidad diplomática de los dirigentes.

Olvidados en este dilema, quedan el medio ambiente y el futuro educativo de niñas y niños ucranianos, repercusiones que marcarán la trayectoria de un país que, además, debido al desgaste que está sufriendo, seguramente necesite de la ayuda externa para recuperar su economía, lo que generará una situación de dependencia que, anteriormente, ha sido aprovechada para introducir el mercado externo y engordar esa situación de dependencia en pos del beneficio económico a corto plazo.

La intoxicación del medio ambiente con los restos de la guerra, la destrucción de infraestructuras básicas, el deterioro de la salud mental de adultos y niños, son factores que, entre otros muchos más, generan un sistema de problemáticas que establecerán los límites de desarrollo del país, de los cuales hablaremos en el presente documento.


Complejidad Multidisciplinar de la Guerra.

La complejidad intrínseca a este tipo de conflictos, hace que los análisis sean variados, a veces confusos o incluso contradictorios. Las diferentes dimensiones a las que afectan, la información disponible y las fuentes de esta información, son algunos de los factores que nos dificultan el conocer cuales son las causas y antecedentes y las consecuencias directas e indirectas derivadas, causas y consecuencias que suelen romper la linealidad del positivismo, produciendo efectos de retroalimentación que aumentan si cabe, dicha complejidad.

Si imaginamos las implicaciones para la vida de un ciudadano ucraniano, podemos ver claramente la alteración que conlleva.

La guerra ha traído dificultad de abastecimiento de productos primarios, incluso de agua, debido en ocasiones al corte de suministros por parte de Rusia, esto lleva a una situación delicada de las personas, que tienen que encontrar la manera de abastecerse de productos básicos.

Por otro lado, el daño directo debido a proyectiles o explosivos sobre los humanos hace que se requiera de una asistencia médica urgente y masiva, lo cual puede hacer saturar los recursos sanitarios del país, sin contar que algunos hospitales hayan sido destruidos y directamente no se pueda acceder a ellos. A esto se le pueda sumar la intoxicación de recursos naturales debido a la destrucción de complejos industriales y a los proyectiles que contienen material potencialmente dañino para la salud, como son los proyectiles de Uranio empobrecido utilizados contra vehículos de guerra, lo que trae una crisis ecológica, con daños a los ecosistemas naturales y sus especies, y un retroceso en los objetivos de desarrollo sostenible (¿Cómo ha sido afectado el medioambiente de Ucrania por la guerra?).

En cuanto a la degradación y destrucción de la industria nacional, no solo supone una intoxicación directa de la salud humana y la naturaleza local, además supone una pérdida de empleos y de recursos para el país, que dependerá ahora de otros países para abastecerse de estos productos, entorpeciendo su capacidad para optar por una industria que tienda a la sostenibilidad.

Las escuelas, si no han sido destruidas, suponen un lugar de peligro para los jóvenes ucranianos (UCRANIA: SEIS FORMAS EN QUE LA GUERRA HA AFECTADO A LA INFANCIA), por lo que muchos dejarán de acudir, lo cual conlleva no solo una falta de educación para las generaciones futuras del país, sino además los problemas psicológicos que trae esa falta de socialización y la situación de guerra. Estas trabas a la educación suponen una influencia directa sobre los ciudadanos futuros de Ucrania, y la gestión que harán de su propio país.

Todas estas condiciones, afectan psicológica y socialmente a las personas (Consecuencias psicológicas de una guerra como la de Rusia y Ucrania), que tampoco podrán acceder a una asistencia psicológica adecuada, sus relaciones personales se verán deterioradas, y en este estado de alarma tenderá más fácilmente a justificar la guerra en pos de la liberación de su pueblo, más teniendo en cuenta que la disidencia, en este sentido, tiene repercusiones legales y sociales en Ucrania. Como dice el artículo mencionado en este párrafo, “los conflictos armados pueden hacer saltar por los aires los proyectos de toda una generación”, cortando procesos de desarrollo, a nivel social y político, que estuviesen teniendo lugar.

Muchas serán las personas que, ante esta situación, quieran salir de su país y buscar suerte en algún otro país europeo, lo que nos lleva a otra dimensión del conflicto.

La salida de personas de un país, significa la pérdida de población activa del mismo, de jóvenes que en el futuro podrían ser el motor del desarrollo de Ucrania, además de suponer una gestión internacional de reubicación y solidaridad, lo cual, además, levanta un debate social entre los colectivos contrarios a la acogida de inmigrantes y las partes a favor, que además podrían abrir un debate sobre por qué se acoge tan fácilmente a vecinos europeos mientras se abandona e incluso se ataca (véase el caso de “La Tragedia de Melilla” ) y se criminaliza a inmigrantes provenientes de África, con la subsiguiente agitación social y la polarización de la opinión pública.

La destrucción de infraestructuras, la escasez de recursos, la pérdida de capital humano, y la “necesidad” de inversión militar de Ucrania, va colocando a este país en una situación económica cada vez más frágil y dependiente. Es fácil imaginar que una situación así pueda llevar a Ucrania, en un futuro más o menos cercano, a una situación de dependencia económica dramática, en la que se vea obligada a aceptar la financiación de otros países y/o entidades financieras para recuperar su economía, teniendo que aceptar las condiciones que estos le impongan. Con suerte, esta situación se pueda resolver con un plan de reconstrucción basado en una economía verde y una infraestructura moderna basada en las energías renovables y la eficiencia, pero muchas veces a lo largo de la historia, en estos casos, los países salvados se han visto en una situación de vulnerabilidad que les ha hecho aceptar condiciones que dificultaban el desarrollo de su economía interna, que ponían límites al cumplimiento de los objetivos medioambientales y que, finalmente dificultaban el desarrollo de políticas sociales y acababan deteriorando la calidad de vida en el país por aumentar los ingresos con origen en la exportación y los beneficios de inversores externos, en un contexto de crisis de deuda soberana (los casos de Grecia o Haití son dos entre muchos que han supuesto una estrategia de neocolonialismo financiero). Esto puede generar una situación de espiral de la deuda, muy peligrosa para el desarrollo de un país. ("Extensión de la Lucha" : Damien Millet)

Pero esto son posibilidades que, en los dos sentidos de la palabra, aún quedan a la especulación.

No podemos olvidar una dimensión aún más amplia del conflicto. Si hablamos de geopolítica y política internacional, en este caso, es importante analizar que, el conflicto, unido al tratamiento del mismo en los medios y las decisiones políticas tomadas, está aumentando la brecha entre dos bloques que, desde la Guerra Fría, parece que se diluían en un aparentemente tranquilo mar de globalización, pero que, sin embargo, ahora quieren que sus banderas ondeen altas entre sus fronteras. Por un lado la OTAN, con los países europeos y EEUU, organización a la que hace poco se ha unido Finlandia, un país tradicionalmente neutro en la dimensión militar, y en el otro lado Rusia, con sus países aliados. Esta imagen de bloques, que por desgracia lleva a una clara fragmentación de la opinión pública y hacia la creación de una narración belicista en los medios, aumenta además con las recientes (aunque antiguas) tensiones de EEUU con China, países que desde hace décadas luchan bajo la mesa por controlar el mercado internacional. Rusia, apoyándose en China, apuesta por aumentar el uso del Yuan Chino como divisa para su mercado internacional, apostando por el “lado del mapamundi” sobre el que se quiere apoyar.

Toda esta escena internacional, lleva a decisiones y medidas políticas a nivel nacional y global que, inevitablemente, influyen en la vida de las ciudadanas y los ciudadanos de todo el planeta, y “justifican” medidas que se alejan de los objetivos del desarrollo sostenible y la sostenibilidad.

Como vemos, el conflicto trae un paradigma complejo, multidimensional y enrevesado, en el que es difícil encontrar un principio y un fin o incluso acabar de analizar elementos del mundo humano y natural que no se vean afectados, y más que tratar de llegar a un análisis exhaustivo y minucioso, creo que es importante tener una visión amplia de la vastedad de un conflicto como este, para que nuestro análisis no tienda a ser “partidista” o “reduccionista” y que centremos nuestra acción o nuestro discurso hacia tratar de evitarlo, hacia crear opiniones pacifistas y de conciliación, pues este tipo de conflictos llevan a una destrucción de los sistemas sociales, un deterioro de la calidad de vida, un retroceso en la consecución de los derechos humanos y el desarrollo sostenible y una justificación para olvidar los objetivos de sostenibilidad y un daño dramático sobre el medioambiente y la naturaleza, muchas veces con el único beneficio posible de un control de recursos por parte de grandes inversores o empresas.

Cuando el conflicto ya es inevitable porque directamente está ocurriendo, una de las cosas que nos queda por hacer es centrarnos en cómo podemos abordar el tema desde una perspectiva educacional.

 

Implicaciones Educativas

Como se ha comentado, las consecuencias de un conflicto armado sobre la educación, son devastadoras. Por un lado, como se mencionó, debido a la destrucción directa de la infraestructura educativa. Las repercusiones económicas traen además una dificultad para acceder a recursos educativos. De una manera más sutil, el daño psicológico y emocional causado en los y las estudiantes, dificultará su capacidad para llevar a cabo un proceso de aprendizaje normal, incluso para aquellos que abandonaron su país y se refugian en otros países de la Unión Europea.

La existencia de un conflicto armado tan cercano a España, sin olvidar que es algo dramático, ofrece una oportunidad a los educadores para traer a las aulas un espacio de reflexión sobre el origen, los motivos, las consecuencias y la lógica de este tipo de fenómenos.

Unos 112.000 ucranianos se refugian hoy en España (Cómo afrontar la Guerra de Ucrania en las aulas), lo que quiere decir que es inevitable encontrarse de frente con personas que han sufrido y siguen sufriendo, de manera directa, esta guerra.

Es una posibilidad para inculcar, de manera transversal en el plan educativo, el pensamiento complejo (Teoría del Pensamiento Complejo de Edgar Morin) y tratar de guiar al alumnado hacia el desarrollo de capacidades de análisis crítico, de visión holística de los fenómenos, de pensamiento integrador, solidaridad y perspectiva a largo plazo, tanto en la dimensión social como ecológica, todo ello motivando el compromiso tanto intelectual como emocional del alumno.

Poco a poco vamos abandonando el modelo filosófico mecanicista que formó el pensamiento humano post industrial hacia una visión de la naturaleza como máquina predecible y controlable, pasando a aceptar un nuevo pensamiento que comprenda la realidad impredecible y volátil del Universo.

A pesar de tener una complejidad casi infinita, la vastedad de las repercusiones que este tipo de conflictos traen, tanto a la sociedad que las sufre directamente, como a la humanidad en su conjunto (pues no olvidemos que “todo conflicto humano es un problema de la humanidad en su conjunto”) es en realidad fácil de comprender. No es difícil, después de un escueto documento como el actual, fabricar en la mente una compleja red de interconexiones entre factores que influyen sobre el conflicto de Ucrania. Aunque la mayoría de nodos de esa red mental se encuentren vacíos, lo importante es darse cuenta de que las líneas que unen esos nodos, y los mismos nodos, siguen multiplicándose sin fin a medida que profundizamos en el análisis, formando una visión sistémica (Teoría General de Sistemas en el ámbito de la Educación).

Creo que es esta la idea que es importante dar a entender al alumnado; cuando pretendemos analizar un fenómeno de estas características, no podemos hablar en términos definitivos, no podemos caer en una mentalidad positivista desfasada en la que unimos de manera simple y agradable la causa con la consecuencia. El alumnado puede entender desde esta perspectiva que, en un análisis crítico de la realidad, se juega con las reglas de la incertidumbre y el riesgo, con la humildad en el pensamiento, y que, lejos de tener que dejarnos llevar hacia un relativismo absoluto o una frustración por no llegar a la “verdad”, este tipo de pensamiento nos puede llevar a una comprensión más completa de la realidad, abierta al cambio y a la influencia de otras perspectivas, además de que nos permite ser ciudadanos críticos que no caigan en discursos reduccionistas, partidistas o pseudocientíficos; una visión que nos permite ver con ojo crítico la información que nos llega desde cualquier fuente, para no “elegir nuestro equipo de opinión favorito”, sino tratar todo información como útil para aumentar nuestra comprensión sobre los fenómenos que nos rodean. En este sentido, es de gran interés analizar cómo los medios comunican la información, dependiendo de su línea editorial, para que podamos hacer entender a los alumnos, que no debemos caer en la vaga idea de que los medios de comunicación son estampas fieles a la realidad, sino expresiones de la opinión de ciertos actores de la sociedad con intereses y preferencias subjetivas, por ejemplo comprendiendo como, en las diferentes zonas que participan directamente en este conflicto, la información se expresa de manera que genera marcos mentales similares, pero en cada área para justificar los intereses propios. Tratar de encontrar medios de comunicación lo más “libres” posible y no dejarnos cautivar por el “amarillismo” es de vital importancia para ser ciudadanos críticos.

Dar a conocer las repercusiones que un conflicto como este, tiene sobre las vidas de las personas que lo sufren, puede ayudarnos a desarrollar la empatía en el alumnado, además de hacer entender como estos conflictos son una traba al desarrollo sostenible y una barrera o incluso un retroceso en el respeto de los derechos humanos y la justicia social y económica.

Analizar este suceso de manera rigurosa sin olvidar la inclusión emocional, es importante para generar un sentimiento de pertenencia en una ciudadanía mundial, que es participe y sufridora de los conflictos que suceden a la humanidad.

Se puede referenciar, en este sentido, al texto “La Carta de La Tierra”, referente en cuanto a valores, aceptados internacionalmente, para el respeto de los derechos humanos en todas sus dimensiones, y hacer hincapié en los beneficios para el desarrollo de las comunidades que trae un ambiente de no violencia, así como tratar de poner en cuestión el sistema socioeconómico actual, analizando casos en los que ha supuesto una barrera y una zancadilla al bienestar humano (La Pesadilla de Darwin), y tratando de mostrar los beneficios que puede traer una nueva economía verde y circular, basada en la eficiencia, en el uso sostenible de los recursos naturales,  en la repartición equitativa de los beneficios y la disminución de las brechas sociales.

Todo esto debería darse unido, desde mi punto de vista, a una conexión directa con los valores naturales que rodeen al ámbito educativo, para que el alumnado conecte con la naturaleza que tiene a su alrededor y conozca cual es su capacidad de transformación sobre ella.

Aunque la lucha social sea vital e imprescindible, la educación sienta las bases del desarrollo futuro. Mientras los adultos jugamos a imponer nuestros pensamientos ya consolidados, raramente poniéndolos en tela de juicio, imponiendo nuestro orgullo sobre nuestro intelecto y el de los demás, las nuevas generaciones, herederas de un mundo que se derrite bajo sus pies, tienen la oportunidad de producir este cambio vital para la supervivencia del ser humano, así como de construir un sistema que traiga bienestar y armonía con el resto de seres vivos de la Naturaleza, los elementos inertes de los que dependen y la riqueza de procesos que los mantienen.

 

 

lunes, 19 de diciembre de 2022

El Ego en la Ciencia

 De "Sapere Aude: Un nuevo modo de pensar la Ciencia" 


EL EGO EN LA CIENCIA



Hablar de barreras, a menos que nos refiramos a las que protegen un castillo y están hechas de piedra, tienen una altura x, una anchura y, etc, es hablar de un concepto abstracto, por lo que me tomaré la libertad de ejemplificar el concepto de barrera en la ciencia 

El ego nos hace identificarnos con lo que somos, son las pistas que nuestro cerebro usa para no caer en un abismo de falta de identidad, el ego es, desde un punto de vista filosófico, lo que diferencia nuestra materia de la materia que forma un vaso y, desde un punto de vista psicológico, lo que reconocemos como el “yo”.


El ego por tanto es un elemento que debe conseguir un equilibrio en el ser humano, pues así como una falta puede llevarnos a la confusión, un exceso nos lleva a ligar nuestra identidad a las palabras con las que resumimos los conocimientos que reunimos.


Un exceso de ego nos puede llevar a sentirnos emocionalmente  dependientes de nuestros conocimientos y nuestras creencias, en vez de saber cosas y generar conocimientos, lo que sabemos o creemos genera nuestra identidad, fenómeno que, aunque necesario para el aprendizaje conceptual, pues necesitamos sentirnos emocionalmente involucrados para generar un aprendizaje significativo, de la manera que hoy se enfoca, responde más a lo que algunos autores denominan "Antropocentrismo fuerte", formando en nuestra personalidad una red de sentires "viscerales" o esquemas de conducta que nos llevan a perpetuar los patrones tóxicos de la sociedad, sin darnos cuenta de la existencia de tales esquemas y por tanto, sin ponerlos en entredicho, bloqueando así el aprendizaje y su necesaria renovación.

Rara vez en el sistema educativo actual se educa en el desarrollo de un pensamiento crítico, por lo que no llegamos a desarrollar la capacidad de cuestionar nuestros propias “certezas” y a plantearnos la veracidad de los argumentos que recibimos desde un punto de vista “objetivo”, sino que los aceptamos o negamos en base a estructuras pre-aprendidas en etapas de la vida en las que ni éramos conscientes de que las estábamos aprendiendo ni éramos capaces de replantearnos estas enseñanzas, de manera que, al no haber desarrollado esta capacidad en ningún momento, en la adultez continuamos con nuestro método de aprendizaje automático y prejuicioso, o nos basamos en argumentos simplistas y generalistas, slogans que facilitan y aceleran el trabajo de nuestro cerebro, que tiene ya bastante con lidiar con la vida en un sistema que complica el cumplimiento de las necesidades más básicas de los seres vivos. 


Muchas verdades se colectivizan, y pasan a ser parte de la cultura de una sociedad, ganando así fuerza y el increíble poder de la aceptación externa del basto de la sociedad, aunque sea de manera superficial, se integran fuertemente en la mente de los niños, que pasan a ser adultos y las mantienen.


Se crea un imaginario colectivo; por un lado los humanos somos animales sociales, por lo que conseguir una armonía con la comunidad que nos rodea es de gran importancia para nuestro bienestar psicológico, por otro lado, las debilidades cognitivas de nuestra especie son aprovechadas por otros miembros de la misma para crear necesidades y convencer de la compra de ciertos productos a través de las reglas del marketing y la publicidad. 

Estos productos, a veces son medicinas, otras veces son lavavajillas y otras son argumentos o incluso ideologías políticas.


Una vez es vendida una idea de manera que el gran público la compre, esta se extiende y gana el poder de la presión social, colocando a veces como alienado al que, siquiera, la cuestione.


A nivel individual, caemos en este modelo de “aprendizaje mercantil” que se acentúa con los modelos de autoridad impuestos desde nuestros padres (y creo que es bonito decir padres y no progenitores, referenciando a una sociedad totalmente patriarcal y androcéntrica) y las guarderías, momentos en los que ya comenzamos a entender que existe alguien a quien debemos pedir permiso y obedecer, alguien que se coloca sobre nosotros, sentados en nuestros pupitres, existe una fuerza, un poder incuestionable, y si ese poder decide que no podemos ir al servicio, nos mearemos en los pantalones.


Estos factores; presión social, marketing de aprendizajes e imposición de la autoridad, se unen a una “inercia del aprendizaje” que nos hace rodar pendiente abajo cargando la nieve de generaciones anteriores; el “etnorromanticismo” y la falacia del ad antiquitatem (argumento por el que apelamos a que si la tradición se ha repetido es porque está bien) nos hacen perpetuar técnicas y quehaceres sin revisarlos. 


Si contabilizamos las negligencias que aplicamos en todas las ciencias, creo que nos daríamos cuenta de que aún mantenemos un pensamiento más religioso-místico de lo que pensamos en nuestra aparentemente rigurosa sociedad occidental


Un ejemplo de esta “inercia” lo podemos leer en una parte del libro La vida secreta de las plantas:


Al principio del siglo XIX, un norteamericano de origen inglés llamado Nichols roturó

centenares de hectáreas de rica tierra virgen en Carolina del Sur, y cosechó algodón, 

Tabaco y maíz con tal abundancia que el producto le dio para construir una gran ca-

Sa y educar a una familia numerosa. Ni una sola vez en su vida echó nada en el sue-

lo para ayudar a los cultivos. Cuando se depauperó y las cosechas fueron menguan-

do, roturó más extensiones de terreno y siguió explotándolas. Cuando ya no queda-

ba más tierra que desbrozar y cultivar, los ingresos de la familia declinaron…

Hasta que el hijo de Nichols se hizo mayor y, al tender la vista a aquellos terrenos

desolados, siguió el consejo de Horace Greeley y se trasladó al oeste para roturar

en Tenesse cerca de mil hectáreas de tierra virgen, que sembró, como su padre, de 

Algodón, maíz y tabaco. Al hacerse mayor su hijo, le ocurrió lo que a él: ya las tierras

estaban depauperadas y agotadas por haberlas despojado de los elementos vivos,

sin darles nada a cambio, y se trasladó a Horse Creek, en el condado de Marengo, 

Alabama. 

Compró allí otras mil hectáreas de tierra fértil y mantuvo una familia de doce hijos 

Con sus cosechas. El pueblo se llamó Nicholsville. Nichols era el dueño de un aserra-

dero, de una tienda y de un molino. Su hijo llegó a ver la devastación en aquellas fe-

races tierras donde su padre se había hecho rico. Entonces, como él, se trasladó más

hacia el oeste, y se instaló en Parkdale, Arkansas, donde compró cerca de quinientas

hectáreas de buen terreno a la orilla del río.

[...] A los 37 años, Joe Nichols era todo un médico y cirujano de Atlanta, Texas, donde 

fue víctima de un fuerte ataque cardiaco que a punto estuvo de acabar con él. Le

entró tal miedo que abandonó el ejercicio de la medicina durante algunas semanas

para observarse y estudiar su caso. Todo lo que había aprendido en la facultad de

medicina, más el parecer de sus mismos colegas, indicaba que el pronóstico era

sumamente dudoso. No había más remedio para su mal que las píldoras de nitro-

glicerina, que le aliviaban los dolores de pecho, pero le producían jaquecas igual-

mente molestas. Como no tenía otra cosa que hacer, se puso un día a leer una re-

vista agrícola, donde casualmente se encontró con la frase siguiente: “Las personas

que comen alimentos naturales cultivados en suelo fértil no están expuestas a en-

fermedades del corazón”.

“¡Charlatanería de la peor índole!-prorrumpió Nichols, cerrando la revista - ¡Si ni si-

quiera es médico!”

Se acordó Nichols que, el día que experimentó el ataque, había comido al mediodía

jamón, carne asada, guisantes, pan blanco y pastel, lo que le resultó una sana refac-

ción. Él mismo se lo había recetado a centenares de pacientes como dieta. Pero le

cosquilleaba en la cabeza aquella frase de la revista: ¿qué era alimento natural?

¿Qué era suelo fértil?”


Esto es algo de lo que ninguna disciplina se libra; observamos los personajes históricos y a sus hitos como dogmas o doctrinas a seguir, como si un humano de manera individual fuese capaz de decidir cuál es el mejor sistema político para todos (y para las comunidades naturales), o cómo si el conocimiento en un área tuviese un punto final descubierto por una persona.


Dicho de otro modo, buscamos, y encontramos, gurús, jefes de secta a las que nos unimos para poder crear una identidad personal más cerrada pero también que nos permita el ser parte de un endogrupo.

Por ejemplificar, podríamos decir que Sigmund Freud es un hito en la ciencia de la Psicología, pero no por ello debemos caer en la arrogancia de creer que la disciplina propuesta por Freud carece de errores; Freud carecía de conocimientos que hoy tenemos y extienden sus ideas. Del mismo modo podemos seguir a Darwin con su teoría de la evolución basada en la competencia sin incluir en la ecuación conocimientos que hoy en día tenemos como son los de la teoría endosimbiótica (Lynn Margulis) o la Teoría del Apoyo Mutuo (Kropotkin) o tratar de imponer un sistema político Marxista tal como el que Karl Marx diseñó para la Alemania del siglo XIX, sin revisión alguna.



Tomando de ejemplo al personaje del relato anterior, Joe Nichols había seguido, como muchas generaciones anteriores, el modelo pre-establecido de agricultura, y ya en su época (siglo XX), cuando los fertilizantes químicos aparecieron y fueron altamente recomendados y financiados por el gobierno estadounidense, adoptó el sistema socialmente aceptado como eficiente.

Sin embargo, este comportamiento no estaba basado en argumentos sólidos y contrastados, sino más bien en una inercia de seguir la tendencia general y un orgullo del que cree saber sobre algo y se niega a ponerlo en duda.


Este ejemplo de la agricultura es interesante, pues se mantiene hoy día. Aunque se vayan acercando a nuestro vocabulario cotidiano los términos “agricultura ecológica” o “productos orgánicos”, las técnicas de agricultura de gran producción se van transmitiendo como un manual de instrucciones a seguir, sin que nadie, o pocos, rompan la cadena de la inercia del estancamiento intelectual.


El conocimiento no es un fin sino un medio, un vehículo, algo que nunca acaba, que no se alcanza. El conocimiento es interminable y cada cosa que aprendes tan solo abre el espectro del conocimiento hacia una nueva dimensión.


En toda época del humano se ha caído en el error de pensar que lo que se sabía era lo cierto y se ha menospreciado al que ha ido en contra de ello, y ha sido precisamente aquella persona, la que ha demostrado que el conocimiento avanza.


La ciencia debe ser humilde, debe mantenerse en la duda, las teorías y las hipótesis no son equipos de fútbol que debamos defender visceralmente, ni los “grandes cocos” de la ciencia son gurús totipotentes a los que debamos adorar.


Aceptar el “modelo de complejidad”, la probabilidad y no la certeza, modelo que cada vez apoyan más teorías científicas contemporáneas.


El conocimiento está fuera, pero todo conocimiento es una construcción; “todo lo que se ha dicho lo ha dicho un observador” (Maturana, 2009) y, “los procesos son siempre acontecimientos dentro de la esfera de descripción de un observador” (Thompson, 2009).


En un sentido más poético, la conexión intelectual nos permite conectar espiritualmente con el Universo que nos rodea, el que se abre al conocimiento de manera humilde y curiosa experimentará el placer enorme de descubrir constantemente los secretos de la Naturaleza.


Hace apenas 20 años, en 1998, nos planteamos por primera vez que había algo en el Universo que aún hoy es un enigma, y que constituye el 74% de toda la composición del cosmos, la energía oscura. En 2011 se descubre el Bosón de Higgs, partícula elemental que da origen a la masa de los cuerpos.


Estos son ejemplos recientes de descubrimientos que hicieron cambiar nuestra concepción de la Naturaleza, pero hay otros más directos para el ser humano que igualmente pueden servir como argumento para defender la necesidad de humildad en el pensamiento científico y curioso. 


Hace un siglo se consideraba que las personas de piel negra no tenían alma ni humanidad, todo el mundo conoce que un día se creyó que la Tierra era plana (teoría que curiosamente ha vuelto a resurgir) y se castigó severamente al que intentó demostrar lo contrario.


Este egoísmo o este orgullo, que tan de la mano van del miedo, (el miedo a aceptar que estamos equivocados o el miedo a caer en el abismo de la incertidumbre, el miedo al rechazo social o a la mediocridad, el miedo infundado mediáticamente a una supuesta amenaza extranjera, etc) no ha provocado a lo largo de la historia más que lentitud y dolor en el desarrollo de la sociedad humana, desde el castigo hacia el que traía una verdad incómoda que, muchas veces, iba en contra del dogma propuesto por la gran empresa de la religión, o la tortura de los hombres y mujeres que se atrevieron a luchar por la defensa de los derechos naturales de todo ser a la vida y la libertad.


El orgullo es una barrera que te perjudica a ti mismo y en consecuencia perjudica a toda la sociedad, ha hecho sentir culpables y equivocados a grandes mentes que intentaban traer verdad y luz en contra de argumentos sujetados por débiles hilos argumentarios.


Hoy día, el orgullo sigue vigente y poderoso, lo vemos en la televisión en cada programa donde personas se enzarzan en discusiones ruidosas donde nadie escucha a nadie y nadie se entiende, pero se aplaude y se abuchea cuando indican los ritmos televisivos, incluso lo vemos en el Parlamento, cuando los que deberían organizar los recursos públicos pierden el tiempo midiendo su ego a ver “quien lo tiene más grande” y quien suelta el discurso más apto para convertirse en moda en las redes sociales, o buscando un vacío y superficial “zasca” para convertirse en la tendencia en twitter durante unos días.


El pensamiento científico, para mí, no es un método limitado a los campos de la ciencia entendidos formalmente, el pensamiento científico es una manera de confrontar toda disonancia que pueda presentarse, ya sea en el campo de lo emocional, lo político o la física cuántica. Es para mí una aptitud del ser humano que debe ser cultivada para convertirse en un árbol, una aptitud formada por elementos como el cuestionamiento, el pensamiento crítico o la búsqueda introspectiva a la vez que por otros como la curiosidad, la humildad, la calma o la creatividad, tan necesarios todos ellos para un pensamiento claro y saludable.


A veces me gusta bromear diciendo que un científico debería ser antes un monje.


El conocimiento cambia, es dinámico, y la naturaleza es un sistema inimaginablemente complejo de conexiones entrelazadas entre esferas.

Las barreras lingüísticas que nos sirven para simplificar el estudio del medio  no existen en realidad, y todas las ciencias son una.


El que acepte eso, no solo se asegura la diversión del aprendizaje constante, sino que está construyendo una defensa moral y emocional enorme al desvirtuar la emoción del conocimiento y confiar en el aprendizaje que los demás pueden darle.

martes, 29 de noviembre de 2022

Hipótesis Absurda Nº2: "Francisco Franco; gran dictador, ecólogo funesto"

HIPÓTESIS ABSURDA Nº2:

"Francisco Franco; gran dictador, ecólogo funesto"


Desde los anales de la historia, grandes figuras humanas han infectado los libros de historia con sus desventuras y tropiezos.

No pocos son los hombres, pero si pocas son las mujeres (por imposición social y supuestamente biológica, en un baile totalmente desequilibrado hacia el primer danzante), que han tenido un momento de beata iluminación que no les llevo a otra decisión menos acertada que la de vomitar su inestabilidad y su inmadurez emocional sobre el resto de la población, la cual, atontada y adormecida, agachaba la cabeza y acataba con solemne tontería los mandatos de aquel que se subía sobre un taburete y gritaba algo lo suficientemente alto (tanto en altura como en volúmen), como para que el o la oyente no tuviera el tiempo necesario para elaborar una respuesta convincente a tal patética escena y, convencido por la incapacidad propia de rebatir lo irrebatible bajo fallacia absoluta absurde, cayera en silencio permisivo.

 Uno de estos absurdos personajes fue el general, dictador y español, Francisco Franco Bahamonde, hoy, por suerte,  ex – caudillo y ex – gallego del reino castellano.

Este llamativo personaje de voz afilada y de altura justa y necesaria, es uno de los agentes del mal más destacables de la historia de la humanidad. Con sus escasos ciento sesenta y tres centímetros de altura, consiguió subirse al taburete político desde el taburete militar e imponer las peores de sus ineficiencias emocionales sobre todo un país. Este pequeño e inestable personaje, se convirtió en uno de los bellacos más destacables y exitosos de la historia.

Otros de su mismo oficio cayeron en deshonra y/o muerte, antes de completar su misión de auto-regulación hormonal a costa de masas considerables de colectivos humanos, demostrando su incapacidad para ser consagrados en el tablón de la fama de la maldad humana.

Hitler se suicidó (supuestamente) de manera indecente y deshonrosa, antes de completar su auto-denominada “limpieza racial”, Tomás de Torquemada no consiguió evangelizar el planeta con su perversidad divina (aunque casi), Pol Pot falleció en pleno rapto de sus excompañeros de guerrilla, y la lista sigue...

Bien sabido es por el lector que, por mucho daño que cualquier actor de la oscuridad cause sobre el planeta, el éxito en la vileza acometida se puede asegurar cuando, aún con su misión ajusticiadora inacabada, blancas sábanas rodean su cuerpo y mullidas almohadas permiten descansar en paz a su depravada cabeza en el momento del hundimiento hacia los habernos, como fue el caso del exitoso dictador, comúnmente conocido como Franco.

Sin embargo, la intención del presente ensayo no es la de penetrar en los factores político-sociales que rodeasen a este personaje ni analizar su fallido perfil psicológico, sino el de llevar a cabo una inflexión sobre una faceta en la que demostró una incompetencia de magnitud comparable (y signo contrario) a la aptitud que demostró como dictador del Estado español.

 

Y es que, con igual objetividad con la que acarreábamos el argumentario anterior,, concluimos tras larga reflexión que, el General Francisco Franco fue uno de los ambientólogos más incompetentes habidos y por haber.

 

Hitos ecológicos marcan en el paisaje español la increíble ineptitud de este personaje; su extraña afición a las repoblaciones con eucaliptos invasores, su amor por los pantanos y embalses, sus industrias altamente contaminantes situadas cerca de núcleos urbanos y/o reservas naturales, la contaminación de las rías gallegas gracias a sus estupendamente olorosas fábricas de celulosa, y demás memeces llevadas a cabo que, por suerte, fueron transformadas con la llegada de los peligrosos ecologistas, y que hoy conocemos gracias al trabajo de investigaciones como la del historiador Pablo Corral-Broto (¿ Una sociedad ambiental ? : historia de los conflictos ambientales bajo la dictadura franquista en Aragón (1939-1979)).

 

Sin embargo, cabe destacar, que la ineptitud científica del personaje en cuestión, suma puntos a su capacidad destructora, situando al país conocido como España entre los grandes países contaminantes y causantes del Cambio Climático, tendencia mantenida hoy en día por los herederos de su malévola misión, los cuales, exitosamente, ahora desde la careta de la democracia, continúan con la perversa labor de su maestro.






viernes, 25 de noviembre de 2022

Hipótesis Absurda Nº1: "La Conspiración de la Meteorología"

 HIPÓTESIS ABSURDA Nº1:

"La Conspiración de la Meteorología"

Borrascas, chubascos y cirrostratos, palabras extrañas con las que la señora o el señor del tiempo nos alerta de las inclemencias meteorológicas que nos atacarán durante los días venideros.

Hoy en día cualquiera se puede asomar a la ventana virtual de su bolsillo para observar el cielo y conocer si mañana hará Sol o estará nublado… o eso es lo que nos dicen.

A medida que se democratiza el conocimiento, gracias al avance de la tecnología y especialmente gracias a internet, hasta el ciudadano más estúpido puede acceder a la información meteorológica de su región y entenderla a través de sus amables gráficos de blancas nubecillas y soleados soles, y así, hasta el más despistado de los vecinos, puede empezar a sospechar algo que hasta ahora nos podía pasar desapercibido; la tasa de error de los meteorólogos es tan alta que se podría comenzar un periódico con el titular; “Meteorólogo acierta al fin en su pronóstico”.

Para los que cuidan de los cultivos, este error crónico se hace aún más evidente. Día tras día comprobamos que la capacidad humana para predecir las inclemencias meteorológicas es cercana a la nulidad absoluta, quitando algunos aciertos extraordinarios o lógicos como por ejemplo “En Sevilla, este Agosto, hará bastante calor y seguramente brille el Sol todo el mes” o “En Galicia seguramente llueva bastante este mes de Febrero”.

 Pero a nosotros no nos engañan, es obvio que el cielo es un mundo demasiado lejano y complejo para la criatura humana.

Aún así, la arrogancia científica es tal que, no contentos con tirar aleatorias predicciones para confundir a la noble sociedad española, los “expertos” aseguran conocer las características climáticas, a lo largo de extensos periodos de tiempo de hasta millones de años, de las diferentes zonas climáticas del planeta. Nos cuentas que hace tres mil millones de años la atmósfera era así o asá, que el norte del continente americano ha sufrido un periodo de glaciación hace tantos miles de años, etc etc.

 Y ahora, nos vienen a decir, seguramente llevados por intenciones malévolas escondidas, que el clima se está transformando, que NUESTRAS acciones lo están transformando, que hay una cosa que se llama Cambio Climático.

Sus confusos gráficos y sus incomprensibles estadísticas lo confirman, pero, al igual que el meteorólogo de turno puede asegurar que mañana lloverá, equivocarse, y aún así seguir trabajando tan tranquilamente, el climatólogo en cuestión puede decirnos misa y nosotros creernos que el clima está cambiando ante la influencia de la insignificante criatura humana.

Si un ingeniero diseña un puente y lo hace mal, el puente puede caer y gente puede morir, pero si un meteorólogo dice que lloverá y no llueve, ¿quién sufre las consecuencias? Y si un climatólogo dice que el clima está cambiando y nosotros lo creemos y cambiamos nuestro estilo de vida para hacerlo más “sostenible”, dejando por el camino de consumir, de manera injustificada, nuestros lujos y caprichos, ¿Cómo reclamamos nuestros derechos?

Y si una gigante fuerza comunista-judía decide que la mejor manera de acabar con nuestro querido capitalismo y nuestro estado de bienestar es hacernos creer que de verdad el clima está cambiando, llevándonos al abismo climático, ¿quién nos protege de ello? ¿Quién nos protege de los comunistas?

América, te pedimos protección y amparo ante esta dura embestida de hippies y ecologistas comunistas nazis.


FIN

 

Buena teoría, ¿no? Pero claramente absurda por varios motivos, bueno, el final está claro, se han juntado hippies, ecologistas e incluso una nueva rama de comunistas nazis, un meollo sin control fruto de una mente bastante inestable, un ejercicio de imaginación bastante innecesario, ¿no?

Por supuesto la argumentación inicial parece buena, realmente los meteorólogos fallan bastante, lo cual en realidad evidencia la impredecibilidad del caos natural que domina la ciencia de la meteorología; los factores que afectan el tiempo de una zona son tan numerosos que cualquier pequeña alteración en temperatura, presión, un frente inesperado, un cambio de composición en el aire, etc puede desencadenar un efecto mariposa que lleve a consecuencias meteorológicas impredecibles, o difícilmente esperables.

La climatología tiene gran respaldo científico, la duda es lógica, ¿Cómo va a saber esta gente qué clima dominaba hace 3 mil millones de años en Wisconsin? Bueno, lo podéis buscar en Google, no es secreto de estado ni mucho menos, se estudian los estratos del suelo, las formaciones geológicas para conocer la composición del aire en aquella época, los fósiles de plantas y animales dan pistas sobre las posibilidades climáticas, cilindros de hielo que guardan, literalmente, el aire ancestral, la deriva continental que también influye en el clima, y miles de factores más. No es que el señor o la señora climatóloga vaya a Texas y se imagine que tiempo iba a hacer hace setenta mil años.

Hay entra lo del Cambio Climático, como herramienta de control, no se muy bien de qué. Además, el cambio climático se opone al consumismo, no tendría mucho sentido que alguien tenga interés económico en que la gente deje de consumir, quizás interés social de una “gigante fuerza comunista” totalmente etérea, quizás de las ruinas de la URSS surgieron en clandestinidad mentes que se arrejuntaron para diseñar un plan definitivo para la dominación mundial; no sé Jhonny, suena un poco a flipao.

Además, suponer que el Cambio Climático es una conspiración sería suponer que hay millones de personas en el ajo; meteorólogos, climatólogos, ecologistas, profesores, físicos, científicos de muchos sectores, ecólogos, curiosos, actores, políticos, etc

Una buena conspiración, bien potente, de unos comunistas (¿nazis? A qué viene eso de comunistas nazis… ¡Ah! Es de un capítulo de los SImpsons en el que a McBain le atacan mientras conduce un avión de UNICEF).


Buenas tardes.